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Diana Vreeland

Descubre el origen de los perfumes que llevan el nombre de Diana Vreeland

«Solo hay una cosa en la vida y es la continua renovación de la inspiración» – Diana Vreeland

Recordada como «la emperatriz de la moda», Diana Vreeland fue influyente de muchas formas: impulsó la carrera de diversas actrices, estableció tendencias que aún se mantienen y mostró perspectivas sin precedentes en el mundo de la moda. Es un icono que cambió la manera de experimentar la vida, el arte y, por supuesto, la moda. Fue una mujer que creyó en el poder de los sueños, definió todas las reglas y revolucionó todo lo que tocó.

En el 2015 su nieto, Alexander Vreeland, decidió homenajear a su abuela creando los perfumes Diana Vreeland para mostrar aspectos diferentes de su vida que merecen ser recordados.

Es hora de conocer un poco más sobre Diana Vreeland

Diana Vreeland nació en París en  1903 y fue bautizada Diana Dalzie. Fue bailarina de ballet, vivió en Nueva York y en Londres y fue dueña de su propia boutique de lencería. Estuvo casada desde 1924 a 1966 con Reed Vreeland. Fue cercana a Cole Porter, Cecil Beaton, Coco Chanel, Andy Warhol y Truman Capote. Pudo relacionarse con la monarquía, teniendo como clientes a Wallis Simpson y Mona Williams, asistió a la reunión en el Palacio de Buckingham el 18 de mayo de 1933 para encontrarse con Jorge V del Reino Unido y la reina María.

Su ocupación más importante como editora de moda comenzó en Harper’s Bazaar gracias a Carmel Snow, encuentro que se produjo en una fiesta en Nueva York en el verano de 1936. Diana se hizo una reputación llevando la columna Why don’t you? publicada en el mismo año. Mantuvo una trayectoria de 25 años en la revista, proponiendo ideas elegantes y extravagantes al público lector femenino, donde surgieron sus propuestas: «¿Por qué no aclaras el pelo rubio de tus hijos con champán sin gas para mantenerlo dorado como hacen en Francia?» o «¿Por qué no pintas un mapamundi en las paredes de las habitaciones de tus hijos para que no crezcan con un punto de vista provinciano?»

Al comienzo de su trabajo como editora presentó rostros muy opuestos a las ideas de belleza convencionales para la época, como Lauren Bacall, Lauren Hutton, Twiggy, Angelica Huston, Barbra Streisand, Cher, Marisa Berenson, Verushka, entre muchas otras. En 1960 asesoró en cuestiones de estilo a la Primera Dama Jacqueline Kennedy.

“Tener estilo te ayuda a levantarte por las mañanas. Es una forma de vida”

En 1962 emprendió un nuevo rumbo en las oficinas de Vogue ejerciendo como  editora en jefe desde 1963 hasta 1971. Siguió contribuyendo a la moda descubriendo nuevos talentos, como los fotógrafos Richard Avedon y David Bailey, impulsando el trabajo de diseñadores, como Óscar de la Renta y Manolo Blahnik, más el aporte en las tendencias de moda, el cual sabía era extremadamente influyente, «Lo que estas revistas dieron fue un punto de vista. La mayoría de la gente no tiene un punto de vista; necesitan que se lo den a ellos, y lo que es más, lo esperan de usted».

En 1971 se convirtió en la consultora del Instituto de vestuario del Museo Metropolitano de Arte en Nueva York. En 1984 organizó doce exposiciones, eventos que fueron de los más importantes del siglo XX. Mejoró las propuestas del Museo aportando trabajos de sus amigos, las más sonadas fueron La gloria de la Rusia zarista, El esplendor del imperio austrohúngaro, La belle époque y El diseño romántico en el cine de Hollywood. Dedicó en 1983 una exposición al diseñador Yves Saint Laurent y se maravilló de los colores de Balenciaga, el que también apoyó con The World of Balenciaga en 1973. “Fue el más grande que haya existido. No hay nadie comparable a él. Si una mujer entraba vestida con un Balenciaga, nadie más existía”.

En los años siguientes Diana Vreeland escribió Allure sobre sus inspiraciones y fetiches, y D.V., su autobiografía. Falleció en 1989 a los 85 años, pero su memoria quedó para siempre.

Diana Vreeland revolucionó todo lo que tocó

Alexander Vreeland hizo pública en el 2015 la línea de cinco perfumes inspirados en la vida de su abuela Diana Vreeland.  “Cada una de las fragancias que componen la colección ofrece un punto de vista diferente sobre la vida de mi abuela. Todos los aromas juntos narran su historia”. Él tuvo la oportunidad de vivir muy de cerca con la editora, la acompañó en varias de sus fiestas y fue el único que siguió su ejemplo de trabajo, más inclinado al marketing y comunicaciones.

Buscando en reliquias familiares, descubrió la apasionante historia que merecía ser contada, por lo que Alexander se lanzó a la carrera como perfumista. Actualmente la marca posee 12 Eau de parfum: Simply divine, Absolutely Vital, Outrageously vibrant, Empress of fashion, Extravagance russe, Daringly different, Vivaciously bold, Staggeringly beautiful, Devastatingly chic, Smashingly brilliant, Wildly attractive y Full gallop.

Entre las historias que cuenta cada perfume: «Perfectly Marvelous, con jazmín de Túnez (país en el que Vreeland tenía muchísimos amigos), remite a una de sus frases más célebres; Absolutely Vita recupera la madera de sándalo, uno de sus aromas favoritos, mientras que Extravaganze Russe compone una metáfora olfativa de uno de los lugares que más la inspiró en su trabajo, Rusia.»

Empress of fashion, de un llamativo color rojo representa su ideología de que la moda no es solo ropa, ella vivía por la fantasía de la moda. Ahí fue donde Diana Vreeland dejó su marca y con el paso de los años «nadie ha podido desafiar su estilo o distinto punto de vista». Su fragancia es dulce con gran impresión de brotes de grosella negra, además de incluir toques de pimienta rosa rosada y azafrán agridulce, «creando el ambiente para un perfil íntimo y aromático.»

Diana Vreeland parfums
La línea de perfumes se inspira en la visión de Diana.

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